martes, agosto 01, 2006

La literatura que vendrá

“(…)………… Y Soni
se separó del grupo La luz de los vidrios sucios
lo presentó como un Dios y el autor
cerró los ojos”.
Roberto Bolaño

“El infierno que vendrá... Sophie Podolski se suicidó hace varios años... Ahora tendría veintisiete, como yo...”.
Roberto Bolaño



(Conversaciones con Nahum Montt y Juan Álvarez, ¿merecería esta conversación que transcurrió durante todo un día un artículo o una nota periodística?, No lo creo. El post tiene partes de la estructura de “Amberes” de Roberto Bolaño, este libro ya salió de mi biblioteca y viajará ahora en manos de Juan, además se escribe en esta clave considerando que Juan es un gran lector del chileno y sus cuentos tienen referencias explícitas de Bolaño, así que esto no es pedantería sino un homenaje).

El taller (sábado, 8:00 a.m. – 1:00 p.m.):
La literatura que vendrá. El país va a la derecha y vamos a tener que mirarnos por encima del hombro. « Mierda, es mierda, no pude seguir leyendo». Este país tiene muchos críticos con lecturas desordenadas, muy pocos escritores. Nahum Montt se echa para atrás. Escribir es un oficio, no, ni siquiera, escribir es una profesión. El autor no conoce a los agentes. Juan Álvarez se introduce, la honestidad es su presentación, eso requiere valor, y en ese valor se adivina el horror, una generación nueva, una nueva voz de lo cotidiano. Se acabó la ciudad, la niebla se la comió. Juan lo dice en Falsas Alarmas, en sus Noches caras “Los cerros están cubiertos. Podría decir que los envuelve la neblina, pero la verdad es que a aquel plomo volátil le son indiferentes. Acostado descubro que los ojos se me hunden mientras una de esas certezas se atora entre mi mentón y la línea de los hombros. Catalina nunca será mía. De mi casa tal vez; de mi cama jamás. No es tan grave”. El autor es joven, tiene estrella, lleva barba incipiente y gafas oscuras. Una bufanda naranja cubre una camiseta. Todos llevamos barba de días pasados, todos bebimos el día anterior y llegamos temprano al taller. Era mi primera vez, sólo fui por invitación de Nahum para conocer a Juan. La academia no te deja leer. De una maestría en El Paso a un doctorado en Cornell… el machismo mató a esas mujeres, son más de 300 las asesinadas… Bolaño lo sabía, escribió contra la muerte… Rodrigo Fresán le hablo a Juan de él, de cómo Bolaño llegaba a su apartamento de Barcelona sin avisar y tocaba el timbre, desesperado, solicitando su presencia.
Se puede aprender a escribir en una maestría: Sí. Se puede aprender a escribir en una maestría: No…. Lara Bonilla contestó el teléfono esa mañana y luego murió… Juan es de Neiva, nació ahí por accidente tal vez, pero el desierto se adivina en su mirada. Salimos hacia Transmilenio; Alma de la calle, alma sol, alma luz nos acompañó un momento con su locura.
Parafraseo a Rulfo ¿Quién diablos hizo este desierto tan grande?

Estudio de Nahum, cada mirada descubría un libro nuevo (sabado, 1:00 p.m.-10:00 p.m.):
Ribeyro. De nuevo la idea de montar un curso en la universidad sobre novela negra latinoamericana, los mejores en novela negra no son los argentinos, son los cubanos. El artículo sobre Vallejo que escribió Juan para Número. Vallejo y Silva. Silva por sobre todo, insondable. James Ellroy, no, no es tan grande. Pero piensen en Ellroy y su madre y su despedida de sangre. Una revista nueva que va a hablar de tetas y cerveza, me comprometí tácitamente a no revelar su nombre piloto, sólo sé que es de los paisas, en ella colaborarían las mejores plumas del país y tendría un nombre con estas iniciales: D.J. ¿Y la literatura? ¿Los libros?. Oficio, oficio, oficio. Escribe de dos en dos, de tres en tres y si puedes piensa en Poe de rodillas, decía Bolaño a Play Boy. Piensa en Chandler, en Red harvest con su conteo de muertos. Regresa de Raymond Carver a su maestro que es Chéjov. Chéjov, no pienses en él de rodillas sino en la locura. Fuerza. Si quieres una novela trabaja el soneto. Viene la nueva generación y no necesita tener una voz cuando ya tiene una pregunta que formula en el silencio.

La literatura que vendrá (Sin tiempo):
Una botella de ginebra azul. Dos botella de Jhonny Walker, red label. Sólo tres personas. Hablamos de Javier Cercas con una muela podrida, de las camisas negras de Vila-Matas. El vicio y la enfermedad que compartimos. Juan entrevistó a Vila-Matas para “el malpensante”, eran importantes las camisas negras, siempre tuvo camisas negras en el calor de Cartagena y en las fotografías de la revista que acompañan la entrevista Vila-Matas sale con la guayabera blanca, mierda no es la guayabera blanca de Gabo, es el uniforme de Gabo y sólo lo tuvo por un día. La segunda botella de Jhonny Walker y más cigarrillos. El oficio de escribir y la profesión de escritor. Todo se mezcla y los amigos de uno hablan mal por debajo, se prueban. « Fui un cobarde y no respondí »… « ¿Quién fue? »… « Estás aplaudiendo guevón, ¿qué aplaudes? »… Las fotografías de las revistas siempre muestran la camisa blanca cuando deben mostrar la negra, como una tarántula se muestra en un plato de leche. No lo sabe, y está hablando con él por teléfono en este momento, me dijo Nahum. Las cartas se reparten en la oscuridad y la pitonisa cierra los ojos. La literatura que vendrá… « Te pusiste la pijama de vaquitas »… « Muchachos, ya les llamé un taxi »… « Juan nos vamos »… « Aún falta el último puñal ». Nahum eres grande, aplicas toda la tensión hasta el final, la información dosificada, el asesino se descubre al final. « No lo sabe, y está hablando con él por teléfono en este momento »... « Señor, conduzca con cuidado, lleva el futuro de la literatura colombiana ».

Me despedí de Juan cerca de las once, luego llegué al apartamento de Blake quien conversaba por msn con su novia. Fuimos a Rosas Escobar o Escobar Rosas, no lo sé. Lucho no jugaba al D.J. esa noche. Mujeres en cacería de sexo, eso era el bar… son más de 300 las muertas en Ciudad Juárez. Una cantidad de mujeres y hombres, todos jóvenes y muy pocos de ellos se sentían latinoamericanos. Se brindó por la muerte del chileno, se brindó por la muerte de Tanguito, se brindó por la muerte de todos esos niños sacrificados en ruinas por las muy buenas razones de la democracia americana. Se brindó por “los gatos”. Subimos al apartamento de Lucho con mujeres que no conocíamos. Todo iba bien hasta que los zapatos de Lucho terminaron en el agua del baño. La fiesta se acabó, echamos a todos y sólo quedó una mujer de cara bonita, con cara de editora. Nos vamos Lucho, lo dejamos en buena compañía. No quiero tirar esta noche, decía. Juan estaría jugando cartas cerradas repartidas en la oscuridad. Nos fuimos del apartamento a ver el amanecer, a contar cuántas luces se encienden en la calle, a describir el color de las paredes en la madrugada, el número de piedras que adoquinan la calle. Lo cotidiano, el valor, el horror, el desierto tan grande. La literatura que vendrá.

1 comentario:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Don mazo en taller cotidiando, que envidia, de la buena por cierto, la forma en que los literatos van construyendo sus caminos en Colombia parece una narración ficcional...sobre todo en las grandes urbes, porque otra es la tensión en la provincia, esperando que de vez en cuando llegue una amigo de "afuera" (Afuera ya no existe, solo adentro-caifanes-)y
en su equipaje traiga noticias de un buen libro y si el destino premia hasta el buen libro con él...sin embargo el licor y el cigarrillo está presente, aunque no de la calidad que se bebió en el apartamento de Nahum, y los recorridos por esos enromes desiertos que son las ciudades (no importa que apenas lleguen a pueblos olvidados) y la noche, y todas esas formas secretas (armas secretas?) de la vida que van transformando al escritor en escritor para otros...conduzca con cuidado señor taxista, lleva esperanzas en su auto, y de pronto, si el país no mejora, hasta unos buenos literatos colombianos!!! De todas maneras lleva esperanzas y con una carga de esperanzas no se pueden pasar semáforos en rojo...