miércoles, abril 25, 2007

El cuarto de la última lágrima

"...pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar,.."
R. Bolaño

http://www.eltiempo.com/justicia/2007-04-24/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3525023.html

Vean esta nota y las informaciones relacionadas ahí. Sé que es doloroso, pero también veo las víctimas de las muertes en Virginia en USA y veo en Colombia a un país que de forma tácita apoya esto y quiere mirar para otro lado, un presidente que dice de forma pública que el hubiera sido un buen paramilitar no merece más que desprecio e indignación. Es a este país al que le conviene leer cosas como estas que aparecieron en EL TIEMPO sobre las actuaciones paramilitares en las zonas de desmovilización:

"Luego venía "la instrucción de coraje": repartían a la gente en cuatro o cinco grupos "y ahí la descuartizaban", dice Villalba en la indagatoria. "El instructor le decía a uno: 'Usted se para acá y fulano allá y le da seguridad al que está descuartizando'. Siempre que se toma un pueblo y se va a descuartizar a alguien, hay que brindarles seguridad a los que están haciendo ese trabajo".De los cuartos donde estaban encerrados, las mujeres y los hombres eran sacados en ropa interior. Aún con las manos atadas, los llevaban al sitio donde el instructor esperaba para iniciar las primeras recomendaciones:"Las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza, descuartizarlos vivos. Ellos salían llorando y le pedían a uno que no le fuera a hacer nada, que tenían familia". Villalba describe el proceso: "A las personas se les abría desde el pecho hasta la barriga para sacar lo que es tripa, el despojo. Se les quitaban piernas, brazos y cabeza.Se hacía con machete o con cuchillo. El resto, el despojo, con la mano. Nosotros, que estábamos en instrucción, sacábamos los intestinos".
"Los que llevaban a El Palmar nunca salían vivos. A algunos los enterraron en fosas lejanas a las viviendas de la hacienda. Aquí había una habitación a la que le decían 'el cuarto de la última lágrima'. Ahí los torturaban, los humillaban, cuenta un habitante de San Onofre. Los que sobrevivían eran conducidos luego a un árbol de monte donde los colgaban, finca adentro, y los tasajeaban como reses para que cupieran en las pequeñas fosas. De las 36 fosas halladas en el 2005, sólo una tenía los restos de cuatro personas. Las demás eran individuales, con una profundidad de 80 a 120 metros y de 60 por 60 centímetros de diámetro. En San Onofre, cuenta un hombre, la energía eléctrica se iba casi todos los días a las 6 de la tarde y todo el mundo se encerraba. Al otro día comenzaban a verse en las calles y las afueras los cadáveres de las víctimas".
"La ola de sangre no se detiene. Los muertos siguen bajando, pero los pescadores, por amenazas, ya no los rescatan. "Ahora uno les da una patada para que sigan", dice uno de ellos.En el Sinú también lograron rescatar cuerpos. "Sabíamos que había uno porque traía chulos encima", recuerda Wálter Galeano Montiel, un arenero del corregimiento Las Palomas, a 30 minutos de Montería. Él llevaba los cadáveres que veía contra la corriente hasta la orilla. En la mayoría de los casos era difícil identificar el rostro del muerto por el plomo y las mordeduras de peces. Muchos de estos cuerpos quedaron como N.N. en Montería".

miércoles, abril 11, 2007

H y S 4ever

Bueno, ya les he hablado antes de Jairo como el Perro Zombi. Ahora los dejo con H y S 4ever. Recuerdo que Jairo me pasó este cuento cuando ibamos en un bus, ya muy tarde para una conferencia que debía dar Jairo. Como simepre me morí de la risa, no estuve de acuerdo con el final, pero como dice él, sus personajes no pueden ganar.

H y S 4ever

Día 0
Mi novia acaba de dejarme por Adolfo Hitler. Maldito nazi asaltacunas. Parece que vive en Suba, al menos es lo que ella dice. Yo creo que tenemos que darnos un tiempo, estoy enamorada de otro, me suelta, tipo cuatro de la mañana. ¿De otro? De quién. Un man de Suba. Luego me relata la forma en que la abordó, cuando fotografiaba insectos por la variante al Humedal de La Conejera. Ella estudia fotografía, mientras consigue cupo para once en otro colegio el año próximo. Yo soy técnico laboral en medicina forense. Trabajo en Medicina Legal, Tauro. Terráqueo, persistente. El cabrón la envolvió con su diplomacia de la segunda guerra, yo diría que usó su táctica de La guerra relámpago. No conoce otra. Esa misma tarde Sandra se lo estaba dando en un lujoso motel de las afueras. Pero, ¿qué demonios puede hacer Hitler en Suba?, pienso. Nada constructivo, desde luego. Algo más debe traerse entre manos, aparte de la estimulante anatomía de mi ex. Maldición. Sólo pensar en Sandra como mi ex afila en mi cabeza atrocidades que hacen de Auschwitz un amoroso hogar de madres comunitarias. La diferencia radica en que mi campo de concentración se concentrará en un único huésped. Y ese por supuesto será Hitler.
Día 1
La información es poder. No me importa si tengo que venirme a vivir a la Luis Ángel, necesito sonsacar hasta el último detalle de su deplorable vida y obra. Me las acabo de arreglar para ocupar un cubículo de investigador, desalojando a un achacoso sociólogo, violentólogo, o lo que sea. Sospecho que esta investigación es prioritaria para el sostenimiento de nuestro depurado sistema democrático. Escucho su discurso sobre Polonia mientras hojeo Mi lucha, una insoportable autobiografía que parece tecleada por un equipo de primates. El discurso en cambio se las trae. No entiendo un pelo de alemán, pero no lo necesito. La grabación es ópera futurista, patafísica pura. Nada qué hacer, es un astro del terror, un siquiatra de la Historia. Así, por ejemplo, su programa fue implacable y primigenio, sólo comparable con el de la peste negra. Terapia preventiva de electrochoque contra el fantaseo y la indiferencia. Un poeta maldito de la guerra. Le ayudaba el empaque, su pinta de antihéroe. Pero el proyecto le falló por el ombligo. Ser no implica poseer, y viceversa. Un defensor de la superioridad aria que es tan ario como un zulú no puede sino cometer muchos más errores de ahí en adelante. Como el de atacar a Rusia en invierno. O el de meterse con mi novia. Voy a descerebrarlo por el Talón de Aquiles. Voy a rifarlo en Jerusalén el 24 de diciembre. Me zampo a pedazos un montón de libros, audio, videos y enciclopedias hasta que dos empleados de seguridad me sacan del cubículo a la fuerza. Ahora información es sinónimo de embotamiento. Y aunque mi cerebro sigue en blanco sobre sus propósitos o la manera ideal de destruir al enemigo, la idea sigue bien aferrada, como una garrapata en celo. Nadie dijo que iba a ser una tarea sencilla, seguro grupos rebeldes de boy scouts y bandas de skin heads lo protegen. Ni qué decir de los espiritistas, nigromantes y síquicos que siempre lo rodearon. Pero quisiera evitarme otra visita a este depósito de sabiduría. Concluyo que no debería trabajar solo. Estoy claro con el siguiente paso. Necesito ayuda de mi gobierno.
Día 2
Sigo a Sandra desde que salió de su casa, acaban de encontrarse para almorzar en una crepería. El genocida va de civil, usa gabán y sombrero, según la moda de sus mejores tiempos. Ni siquiera se ha tomado el trabajo de afeitarse. Luce con insolencia su característico bigote de media brocha, como si le valiera hongo que lo reconozcan. Después del postre paran un taxi y se dirigen a Suba. Parece que van a meterse a un edificio. Le digo al conductor que se acerque rápido, le pago y me bajo en un solo movimiento.
-¡Sandra!
-Hola. Y tú qué haces por acá. ¿No deberías estar en la morgue?
-Tengo el día libre. Por fin Bogotá es un oasis de paz. Incluso temo perder mi trabajo.
-Ah... pues qué embarrada. Oye, te presento a Adolfo. Adolfo, Richie.
-Mu-cho-kústo.
-El gusto es mío. Oiga, usted se me hace conocido. Me parece haberlo visto en la tele, o en una revista o algo así.
-Richie, Adolfo no habla bien español, no creo que te haya entendido ni jota.
-Veo.
-Bueno, nos vemos, que te rinda tu día de vago.
-No, no, espera. Tengo una mejor idea. Por qué no vamos a caminar por ahí, le mostramos los atractivos del sector a Adolfo, nos tomamos unas fotos... buena onda.
Sonrío como un estúpido para aminorar sospechas. Sandra parece considerar todas las posibilidades. Luego se acerca al patrocinador de la cámara de gas y le habla al oído. Este asiente con la cabeza, bajando los párpados, muy digno el hijo de puta. Mientras caminamos y digo cualquier cantidad de tonterías sobre esto y aquello, Sandra se ve cada vez de mejor ánimo. Seguro le parece que soy un buen violinista, que luego podemos ir a ver una película, o a Centro Chía, a comer fresas con crema. A ratos las mujeres tienden a ver el mundo como a un hijo. En un tiro está tan contenta que se le ocurre tomarse una foto posando junto a un tacho de basura. Lo señala con la mano, saca cadera, pie en punta, sonríe al mejor estilo de una modelo que presenta un novedoso producto contra la infelicidad. Cuando estoy listo para disparar la cámara el dictador me hace un gesto, se quita el sombrero, se acomoda a su lado y rodea su cintura con un brazo. Una paloma se acerca, Sandra la espanta de un zapatazo. Tomo la foto, se las muestro con falsa alegría y pienso que por hoy ya he tenido suficiente. Prometo aparecerme mañana para bajar las fotos, ella me confirma el domicilio del nazi.
Día 3
Son las cuatro de la tarde. Agarro a Sandra de la muñeca antes de que se meta en “Miradores de Suba”, el edificio en el que vive Hitler. La aprieto un poco para que vea que la cosa es grave.
-Espera, tenemos que hablar, esto se va a poner a peso. Tienes que alejarte de este pendejo, en serio.
-Sabes qué, ya no me jodas. Supéralo, ¿bueno?
-Estás cometiendo un verdadero error, el imbécil sufre del Síndrome de Lolita. ¿Acaso no sabes lo que le pasó a Geli?
-No, ni me importa. Suéltame.
-Geli, su sobrina. Cuando la sedujo ella sólo tenía 17. Le montó una de celos hasta que la pobre no vio de otra sino suicidarse. ¿Quieres terminar como ella?
-...
-Para, quiero mostrarte algo, esto te confirmará que todo va en serio.
Saco una impresión del correo electrónico que le he mandado al presidente, con copia al Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior y la Reina Isabel. Ella me mira como si yo fuera el rayado, me rapa el papel de las manos.
<>
-Me caes bien cuando te haces el chistoso, llámame en estos días y nos tomamos algo por ahí.
-No estoy mamando gallo, te lo juro. Esto es real. Van a saltar chispas. No deberías estar aquí.
-Sí, claro, mañana lo dejo. ¿Entonces me llamas?
-Al diablo.
Doy media vuelta, de veras molesto. Cuando me meto al taxi alcanzo a entrever a la celebridad alemana, mirándome fijo, uniformado, cerrando significativamente el extremo de la cortina de su apartamento.
Día 4
Voy para Suba en un taxi inundado de adrenalina. Hace un solazo impresionante, llevo la ventana abierta, en la radio suena un reguetón de moda, todo esto amerita gafas negras. Me las pongo y me imagino la cara de Hitler cuando en unos minutos salga esposado del edificio, rodeado de helicópteros, tanquetas y fuerzas élite. Y yo junto al vicepresidente, quien ha sido encargado de comandar en persona el operativo. Preparé algo desde anoche. Voy a decirle un par de cosas en alemán, al oído, pa’ que afine. Suena mi celular, seguro algún general necesita más detalles para dar inicio a la operación.
-Por qué no está en su apartamento. Vinimos a recogerlo.
-Ya voy camino a Suba, me adelanté unos minuticos.
-No, cómo así, vuelva de inmediato. No podemos ponerlo en riesgo.
-Con quién hablo.
-Soy el asesor de vicepresidencia, por favor vuelva a su casa.
-No se preocupe, apenas llegue ubico a un comandante, o al vice, nada malo va a pasarme. Además ya estoy a nada de la acción, mejor arranque, allá nos vemos.
-De acuerdo, pero cuando llegue no vaya a moverse de allí, no importa lo extraño que le parezca todo. Quédese en la esquina, ya lo recogemos, ¿me entendió?
-Listo, no hay problema.
Pero al llegar, nada me parece extraño. La operación está tan bien diseñada que el vecindario fluye como si fuera una mañana cualquiera. No hay sospechosas furgonetas de floristerías parqueadas frente al edificio ni parroquianos leyendo la prensa en una banca o supuestos helicópteros de publicidad en la zona. Nada. Qué buen trabajo están haciendo. Hasta yo caería redondo. Me fumo un cigarrillo en el quiosco de la esquina, mientras espero que algún encubierto me aborde y me dé las indicaciones necesarias. Miro la hora. Falta poco para que empiece la fiesta. En eso entra a buena velocidad una ambulancia por la esquina. Frena rapando llanta unos metros más allá del quiosco. Cinco agentes disfrazados de enfermeros descienden a toda prisa. Se acercan y me inmovilizan en par movimientos, como si yo fuera su paciente. Me ponen una camisa de fuerza. Yo les guiño un ojo, son muy creativos, los cuerpos de inteligencia. Dentro de la ambulancia me aseguran a una camilla.
-Esto no es necesario. Hitler ya no puede vernos. ¿Dónde está el vicepresidente?
Nadie me responde. Uno de los enfermeros empieza a preparar una inyección. Algo anda mal, puede tratarse de contrainteligencia nazi. Intento levantarme, los otros me sujetan.
-El vicepresidente está en camino, no se preocupe. Todo va a salir bien. No se resista.
El enfermero me aplica el chutazo. Alcanzo a oír, lejana pero en súper estéreo, la sirena pegada al techo de la ambulancia. Mientras bajamos por la Avenida Suba, un Mercedes con escolta oficial se separa de la avenida y sube una de las rampas. Lleva un vidrio a media altura. En él van Hitler y Sandra, un poco acontecidos, mirando al vacío en silencio. Mientras la visión borrosa me lleva al demonio, alcanzo a ver en los muros de contención grafitis pintados a brochazos. Son corazones negros, atravesados por una flecha. H y S 4ever, dicen adentro.
11 de abril:
P.S: Hoy murió Kurt Vonnegut. Cuando me enteré recordé el primer libro que leí de él. Se titula Madre Noche. En la presentación de ese libro se puede leer en desorden lo siguiente:
"Esta es la única de mis narraciones cuya moraleja conozco. No creo que sea una moraleja extraordinaria. Sólo que, en esta ocasión, sé cuál es: somos lo que pretendemos ser, así que debemos tener cuidado con lo que pretendemos ser".
(...)
Después inicia a relatar el bombardeo sobre Dresde, los incendios, los muertos, el Dresde donde 135.000 Hánseles y Grételes habían quedado horneados como bizcochos de jengibre. Luego finaliza:
"Pero hay otra clara moraleja en este cuento, ahora que lo pienso: Cuando uno está muerto, está muerto.
Y todavía se me ocurre una tercera moraleja: Hagan el amor cuando puedan. Les sentará muy bien".
En su honor me prepararé esta noche un desayuno de campeones, sólo que sin aceituna.

domingo, abril 01, 2007

Para quien va a escribir

En la última Babelia del diario El País de España se puede leer esta crónica del gran escritor Antonio Lobo Antunes:

CRÓNICA: LA CRÓNICA
Para quien va a escribir
António Lobo Antunes
El País 31/03/2007

Siempre me he quedado cortado cuando me preguntan la edad: por extraño que parezca, tengo la absoluta certidumbre de que he nacido hoy y lo que veo en las fotografías o en los espejos me intriga: una cara que no se asemeja a la mía, un cuerpo que no es el mío, una sonrisa o una expresión seria que me sorprenden. Lo mismo me pasa con el nombre: vacilo antes de responder: ¿seré yo? ¿No seré yo? António, qué vocativo extraño referido a mí. Y, si me presento, la sensación culpable de estar mintiendo. Las personas más próximas a mí, ¿con quién están hablando? Las veo tan seguras de conocerme que me confunden. ¿Quién, por ejemplo, escribe ahora? Hace un tiempo declaré que era la mano y lo hice con total sinceridad. Sólo que no puedo asegurar que la mano me pertenece. Pero, si no me pertenece a mí, ¿a qué persona le pertenece? Usa materiales que me resultan familiares, mejor dicho algunos de ellos, cada vez menos, y todo lo demás ignoro de dónde viene. Palabras que me susurran o la mano, que va trayendo ecos que llegan y se imponen, frases venidas quién sabe de qué lugar cercano o lejano. Después todo se ordena y estructura de acuerdo con una secuencia en la que, ahí sí, intervengo. Ahí sí soy yo el que trabaja con el magma de las primeras versiones, cortando, cortando. Parto hacia un libro sólo con la decisión de completarlo y casi sin ningún elemento. Es esa decisión la que convoca las voces, los sonidos, la estructura. Un libro es un acto de voluntad. Lo hago porque estoy resuelto a hacerlo. Porque lo que leo de los demás muy raramente me satisface, cada vez menos me satisface. Siendo totalmente sincero, no me satisface. De manera que redacto lo que me gustaría leer. El problema es que no leo, es decir, no estoy fuera y por tanto no leo. Me limito a fabricar, y eso no es leer. A intentar acercarme a lo que imagino todas las veces que sean necesarias hasta que las páginas se tornen lo que pretendo. No es, no sé cómo decirlo, no es un trabajo de inocencia

(de qué un trabajo de inocencia)

sino un trabajo de taller. Me meto entero dentro de la cosa, removiendo en ella. Me despierto con ella, me acuesto con ella, me paso todo el día con ella, ella y yo

(es difícil expresar esto)

somos el mismo organismo, no uno parte del otro, el mismo organismo. Y si de tiempo en tiempo, en las crónicas, me refiero a esto, es con la intención de aclararme a mí mismo y a las personas a quienes les interesa lo que les doy. Al principio de la carrera de médico deseé, por mi cuenta o con Daniel Sampaio, comprender las razones de la creación. Publiqué un primer texto sobre Antero de Quental a los veintiuno o veintidós años. Luego Bocage. Después de la carrera Ângelo de Lima, D. Duarte (con Daniel), Lewis Carroll (también con Daniel), varios autores. Si lo pienso dos veces, creo que no llegué a entender nada sobre ellos ni sobre mí, que era lo que realmente pretendía.

El misterio del acto de crear permanece intacto. Recorrí la prosa de personas que buscaban también comprender, y el misterio del acto de crear permanece intacto. No creo que ningún individuo lo aclare. Y me resigno a duras penas a ese hecho. Cuando una obra es buena se vuelve impermeable a cualquier tipo de abordaje. Sus mecanismos están ocultos. Podemos comprobar los resultados pero nunca alcanzamos las raíces. Ni el tronco. Las hojas sí, a veces, ¿y qué interesan las hojas?

¿Qué hace que haya personas que producen esto? ¿Qué ha sucedido en su vida o qué demonios tienen en el alma para producir esto? ¿Y cuál es el motivo de que esto se convierta en el único elemento importante de sus vidas hasta revelarse, en apariencia, como unos monstruos de egoísmo? Camus

(detesto las citas, no haré ninguna más)

hablaba del egoísmo necesario a la creación y, sin embargo, pensándolo mejor, no me parece que egoísmo sea el término apropiado. Es un estado que se adueña del poseído sin que el poseído se dé cuenta. Me sucede con frecuencia reunirme para cenar con mis hermanos. Es curioso: ceno con ellos y no ceno con ellos, converso y no converso, formo y no formo parte de la familia y, no obstante, siento que estoy muy apegado a ellos. Soy uno de ellos y soy un extraño. Y, sin embargo, si les sucediese algo grave, sufriría como un perro. Y la pregunta regresa, obsesiva

-¿Quién soy?

Y tras esa pregunta borbotones de preguntas igualmente obsesivas

-¿Por qué razón soy este individuo?

-¿Por qué me siento diferente?

o la gran pregunta, que desde que me encontré no ha dejado de perturbarme

-¿Por qué yo?

No es un destino especialmente agradable, no es frecuente asociarlo al placer y, no obstante, ¿qué me ha hecho ser de este barro? He acabado un libro hace poco. Aún no tengo fuerzas para pasarme horas y horas, todos los momentos de la semana, a las vueltas con uno nuevo. Pero dentro de dos o tres meses estaré iniciando el próximo y los inicios de los libros son terribles. Un montón de versiones para las primeras páginas

(-Aún no es lo que yo quiero, aún no es lo que yo quiero)

hasta que la mano coja el tranquillo. Me hace recordar el agua que se derrama en las tablas del suelo, despacio, eligiendo el camino. La primera mitad lleva el triple de tiempo de la segunda mitad, cuando ya va sobre rieles y las palabras casi avanzan solas. Las semanas antes de comenzar y el final son agradables

(sobre todo las semanas antes de comenzar son agradables)

pero el arranque es un trajín lleno de desánimos, de falta de confianza, de miedo, la duda

-¿Me habré agotado?

la sospecha

-Tal vez ya no queda nada la interrogación

-¿Qué hago yo sin esto?

y un pavor

(no exagero)

y un pavor inquieto. Es así desde el principio y será así hasta el final. Ya debería estar habituado a estos sentimientos, pero no lo estoy. Lo curioso es que, aunque me lamente, y me lamento, no me cambiaría por nadie. No me imagino, me resultaría imposible imaginarme viviendo de manera diferente. No cambiaré nunca. Dura desde los siete u ocho años, dura por cierto desde que nací. ¿El bloqueo del artista? No creo en eso: los bloqueos, que son constantes, se solucionan topetando contra el papel, aunque no se obtengan resultados, hasta que los resultados lleguen. Acaban llegando, es una cuestión de porfía y de paciencia. Pido perdón, en lugar de las anécdotas que suelo contar en las crónicas, tan diferentes de los libros en que no hay anécdotas, por haberos agobiado con este discurso. Es que, de tiempo en tiempo, viene la necesidad de recapitular. Y una conversación de este tipo tal vez puede serle útil a quien ha nacido con el mismo sino: en ciertos aspectos, los escritores son monótonamente iguales. Y los que han nacido con el mismo sino comprenderán que no están solos: anda por ahí, la mayor parte de las veces quién sabe dónde, una criatura con las perplejidades, los entusiasmos y las desesperaciones que les pertenecen. Y alivia compartir este hado. Los cancerosos se consuelan entre sí. No sirve para nada, claro, pero da la ilusión de servir y es bueno vivir acompañado. Después cada uno muere en su rincón y ha dejado de tener importancia la muerte, porque algo vivo ha quedado, una especie de lucecita que no se apaga jamás.


Traducción de Mario Merlino.

miércoles, marzo 28, 2007

La vida de los otros

En el post anterior mencioné al Laberinto del Fauno como una muestra de lo que puede hacer la ficción. Esta película me confirma en mi creencia que la ficción puede construir la realidad. No soy bueno para reseñar películas, tiendo a contarlas todas, quería hacer una reseña o crónica de esta película pero no soy capaz, dañaría el final. Por eso no voy a contar nada de su guión, que es de por sí toda una obra maestra. El caso es que el hombre de la foto es un oficial de la policía secreta de la Alemania Oriental. Que este hombre levanta informes y registros de la vida de un escritor casado con una actriz. Que en algún momento los roles de todos se envuelven, que en algún momento los documentos oficales y grabaciones cuentan la ficción, la ficción cuenta la realidad, la actriz no sabe actuar y todo, todo mezclado en un drama de telenovela, sólo que uno sabe que no es una telenovela, pero sí, y luego, muy al final, ves a las personas conteniendo lagrimas de alegría, lagrimas de tristeza. Prefiero que la vean, es la mejor película de la muestra de Eurocine, es un bonito bisturí en el alma humana.

Diario 28/03
Lista de personas que encontré esa noche: Tatiana, Irina, Triana, la Nona y Giorgio a quien le dije que iba a hacer la crónica de la película que no fui capaz de hacer
Gracias totales: la niña Tornatore, la más bella de la noche.

martes, marzo 13, 2007

"Dos películas: El castillo de Howl y El laberinto del fauno". Memoria, imaginación, discurso.

¿Vuelven los cantos anarquistas de la imaginación al poder?
Dice Giambattista Vico:

" L (211) En los niños la memoria es muy vigorosa; de ahí que su fantasía sea vívida en exceso, pues ésta no es sino memoria dilatada o compuesta.
(212) Esta dignidad es el principio de la evidencia de las imágenes poéticas que debió de formar el mundo en su primera infancia".

Para Vico la formación de las naciones de su tiempo no se encontraba en un contrato social o en el uso de la fuerza y el valor del territorio, sino que estaba en la fuerza del mito. Orfeo es su ejemplo a seguir. Una nación griega que nace en el momento en que aparecen la civilización y el dominio de la bestia por la lírica, como el mito de Orfeo. El discurso sería la base de la organización social.

En recientes películas, El castillo de Howl y El laberinto del fauno, nos cuentan ambientes de guerra, de los que surge un héroe o heroína que se enfrenta a ellos desde el mundo de la imaginación. Desde ahí se combate y se destruye la violencia real. El poder de la memoria, unido a la imaginación e imágen poética (discurso) crea de nuevo un orden social distinto. Es muy sugerente que las protagonistas en ambas historias sean niñas, casi mujeres, aún inocentes, con una vejez prematura en la primera película mencionada y una madurez a la que quieren obligar en la segunda película.

Siguiendo esta idea: un ejemplo de esto es que si se siguen las distinciones entre discursos de derecha e izquierda, tipo ud. es guerrillero o ud. es paraco, como se pueden apreciar en El Tiempo, se lleva a continuar con un establecimiento social heredado de la guerra fría y un orden bipolar en el mundo. Mamertos de derecha, mamertos de izquierda. De ahí que nuevos discursos como los de la anarquía europea vuelvan a surgir reformados y atrayentes. Así como los discursos que buscan un orden de lo femenino.
Otro ejemplo de esto parte de la capacidad que tiene el establecimiento de borrar o descalificar ciertos hechos dejándolos como versiones desautorizadas por ser uno de derecha o de izquierda, como sería Tacueyo o la masacre de la UP. Desde ahí cobra importancia entonces el trabajo de recuperación de la memoria del país que se realiza desde la ficción. Es la ficción la que nos habla hoy del genocidio de la UP, como lo hace Héctor Abad Faciolince, recupera así nuestra memoria y desde ahí podemos imaginar, construir un nuevo discurso creativo que pueda intervenir en un nuevo discurso social. Ese debería ser un campo desde el cual abordar en la Literatura, la comunicación, la sociología, etc., los cambios sociales.

No más a un orden racional y moderno del mundo, no más a un discurso posmoderno de la academia. Cuando veo las películas con esta dualidad, cuando leo novelas con estos reflejos me pregunto: ¿Vuelven los cantos anarquistas de la imaginación al poder?




lunes, marzo 12, 2007

Meme - Far Away Star

Bueno, una persona muy importante para este blog nos legó el siguiente comentario como respuesta al meme de mauricio. Con todos lo problemas que ha tenido Internet en Colombia no había logrado ubicarlo en el blog. Pero mejor tarde que nunca. From far away star:
 
" Ah, que honor. Aunque no lo creas nunca lo habia leido, estuve un tiempo largo sin internet.

Muchas gracias.

Bueno voy a contestar el cuestionario de arriba que es divertido.

1. ¿Cuál es su palabra favorita?

Océano

2.
¿Cuál es la palabra que menos te gusta?

Hospital

3.
¿Qué te enciende (creativamente, espiritualmente o emocionalmente)?

Los otros

4.
¿Qué te apaga?

Los otros

5.
¿Cuál es tu insulto/maldición preferida?

Carajo

6.
¿Cuál ruido o sonido prefieres?

El del Océano de Rocha

7.
¿Cuál ruido o sonido detestas?

El del centro de Buenos Aires

8.
¿Cuál profesión distinta de la tuya propia te gustaría ensayar?

Me gustaría saber coser y tejer ropa

9.
¿Qué profesión no te gustaría tener?

Cana

10.
Si el cielo existe, ¿qué te gustaría oír decir a Dios cuando llegues a las puertas del cielo?

Bolaño está en la cocina haciendo arroz, pasa."

viernes, marzo 02, 2007

En meme dio del ruido

El meme lo inició Proust. De ahí lo inmortalizó Pivot. Mauricio lo rescató a los blogs y J.S.A me lo pasó.

01. ¿Cuál es su palabra favorita-What is your favorite word?
intersticio

02. ¿Cuál es la palabra que menos te gusta -What is your least favorite word?
castrense (me suena a un Farinelli superdesarrollado)

03. Qué te enciende (creativamente, espiritualmente or emocionalmente)-What turns you on [creatively, spiritually or emotionally]?
el fuego (creativamente, espiritualmente y emocionalmente)

04. ¿Qué te apaga - What turns you off?
decepción (como balde de agua fría)

05. ¿Cuál es tu insulto/maldición preferida -What is your favorite curse word?
mierda (como dijo el Coronél)

06. ¿Cuál ruido o sonido prefieres - What sound or noise do you love?
miles de pericos que llegan a dormir

07. ¿Cuál ruido o sonido detestas -What sound or noise do you hate?
la tiza y el pizarrón

08. ¿Cuál profesión distinta de la tuya propia te gustaría ensayar - What profession other than your own would you like to attempt?
carpintero

09. ¿Qué profesión no te gustaría tener - What profession would you not like to do?
vigilante

10. Si el cielo existe, ¿qué te gustaría oír decir a Dios cuando llegues a las puertas del cielo -If Heaven exists, what would you like to hear God say when you arrive at the Pearly Gates?
¿valió la pena?


Entrego este meme a Tánger, Gamboa y Lobo .