jueves, febrero 14, 2008

Le sol, la société et l'État

No la querían ver en París, intentaron sacar esta pancarta de la marcha porque también condenaba a los paras junto a la guerrilla, la querían ocultar del mundo y de la luz del sol. Ahora también la verán marchando el 6 de marzo:

El siguiente es la editorial de El Espectador del sábado 09 de febrero de 2008:
A seguir marchando
Por mucho que el uribismo insensato haya salido presto a alentar la segunda reelección del presidente Uribe y la oposición recalcitrante lo haya hecho para imaginar complejas manipulaciones, las manifestaciones multitudinarias del lunes pasado contra el secuestro y los métodos atroces de las Farc fueron una demostración auténtica de una sociedad viva. A pesar de las muchas y muy pronunciadas diferencias que se hicieron evidentes antes, durante y después de la marcha, la jornada resultó una verdadera lección democrática. Porque la democracia no consiste, como piensan muchos, en la cruda imposición de las mayorías y el sometimiento de las minorías, sino precisamente en que del respeto a la diferencia surjan puntos de acuerdo mínimos sobre el tipo de sociedad en la que se quiere vivir y convivir.
La proscripición absoluta del secuestro es uno de ellos, ha quedado claro. Y la obviedad del postulado no le resta importancia al significado de haberlo dejado expreso de manera tan contundente.
No faltan, sobran más bien, las voces que se preguntan por los resultados concretos y tangibles de la jornada. Recuerdan, no sin razón, los oídos sordos consuetudinarios de las Farc y el desprecio del Estado, en condiciones normales, a la tragedia de los secuestrados y sus familias. Pero subestiman la fuerza del mandato que ha surgido. Este grito unánime de rechazo es un primer paso necesario para ir cerrando los espacios a la violencia e ir abriendo los de la humanización de nuestro conflicto. La voz del pueblo se ha hecho sentir y nadie puede ya despreciarla.
Todo será en vano, sin embargo, y tendrán razón quienes han promulgado que esta ha sido una marcha en favor de prolongar la guerra, si la sociedad no es consecuente en el rechazo a otros actores y otras formas de barbarie. Desde antes de que surgiera la convocatoria a la marcha en Facebook, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado había convocado ya, de manera más discreta, a una Movilización Mundial Contra el Paramilitarismo el próximo 6 de marzo. Pues bien, si en verdad queremos demostrar nuestro hastío con la violencia, los colombianos tenemos la obligación moral de promover durante este mes esta protesta ciudadana de la misma manera y con las mismas herramientas.
Es cierto que en buena medida las concentraciones del lunes ganaron fuerza por las voces desgarradoras que llegaron de los secuestrados. Pero no menos vívidas y horrorosas son las historias de la barbarie paramilitar. Si alguien no las recuerda —o no las quiere recordar—, la convocatoria es elocuente en resumirlas: “...los grupos paramilitares, solos o en conjunto con miembros de las Fuerzas Militares, han desaparecido al menos a 15.000 compatriotas y los han enterrado en más de 3.000 fosas comunes o han arrojado sus cadáveres a los ríos; han asesinado a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5.000 miembros de la Unión Patriótica. Entre 1982 y 2005, perpetraron más de 3.500 masacres y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Desde 2002, después de su “desmovilización”, han asesinado 600 personas cada año. Desde 2002 hasta hoy, miembros del Ejército Nacional han cometido más de 950 ejecuciones, la mayoría presentadas como “positivos”. Tan solo en enero de 2008, los paramilitares cometieron dos masacres, nueve desapariciones forzadas, ocho homicidios, y el Ejército ha cometido 16 ejecuciones extrajudiciales...”.
La marcha histórica del lunes no valdrá de nada si no estamos dispuestos a continuar marchando con el mismo entusiasmo contra las atrocidades de todos los pelambres.
P.D: Nos vemos el 6

1 comentario:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Desafortunadamente ya salieron las fuerzas oficiales a manifestarse en contra de esta movilización, el complejo del enemigo único con el que se pretende sortear el problema de Colombia es la ruta escogida por los totalitaristas y sus falsos nacionalismos....

Esparamos que esa gran masa del 4 de febrero no haya marchado tras espejos, sino tras la libertad de su conciencia, y el 6 de marzo se manifiesten de nuevo.