viernes, agosto 03, 2007

No más RCN

Vi la transmisión del encuentro de ayer entre Uribe y Moncayo, la vi al tiempo en varios canales. Mientras los demás canales hacían su transmisión abierta, RCN escondía con una técnica pura los abucheos a su presidente. Hoy, al ver las noticias de la mañana, mientras en otros noticieros se hablaba de lo que pasó, en RCN los abucheos se habían convertidos en aplausos por obra y gracia de la edición. Mientras en otros noticieros mostraron que las pancartas de apoyo a Uribe y firmeza presidente eran sostenidas en realidad por escoltas, por los mismos escoltas de oscuros ministerios, en RCN se hablaba de manifestantes de apoyo. Que farsa es uribe, pero lo es aún más la farsa del uribismo de RCN que piensa hacer de la vida nacional un episodio de "Friends" lleno de risas pregrabadas convertidas en aplausos pregrabados a su presidente que, por lo visto en vivo y en directo por otros canales de televisión, no recibió muchos apoyos el día de ayer, sino abucheos. Que orgullo por demás me da el ver personas que ya no le tienen miedo a gritar en la cara del propio presidente, y en la de esos chapetones rcnistas, que este rey está desnudo, ver que con simpleza, ante el discurso retórico de su presidente, la solución es darle la espalda, tranquilos, bajar del podio con humildad y de esa forma bajar del podio arrogante estos discursos populistas que como el de Uribe o el de Chavez se encuentran tan en boga en la América actual.

Para los rcnistas, acá hay una buena reseña de lo que pasó, realizada por los periodistas de AP César García y Darcy Crowe:

BOGOTA (AP) - El presidente Alvaro Uribe afirmó que si las FARC liberan a los rehenes en su poder despejará de militares una zona para "pactar la paz en 90 días", en medio de los gritos hostiles de una multitud que apoyó a Gustavo Moncayo, quien promueve un acuerdo humanitario que le permita volver a ver a su hijo que lleva 10 años de cautiverio.

Uribe dirigió el jueves un discurso ante una audiencia que lo abucheaba en la Plaza de Bolívar, a donde acudió al campamento que instaló ahí Moncayo, el padre de un soldado secuestrado y quien caminó por medio país para exigir que el gobierno negocie un canje con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"La opción de la zona de despeje no, le dije (a Moncayo) que la zona de despeje no y con toda franqueza no podía conversar tres horas con él para engañarlo", afirmó. Esa desmilitarización es exigida por los rebeldes para negociar el canje.

En cambio, Uribe dijo que: "si las FARC libera a los secuestrados, con participación de la comunidad internacional, el gobierno acepta una zona de encuentro para pactar la paz en 90 días con las FARC".

Pero Moncayo insistió en que es necesario el acuerdo humanitario.

"Debemos unir todos los esfuerzos, tanto del pueblo como del gobierno, los familiares (de secuestrados) y la misma guerrilla y buscar otras alternativas de apoyo, como el apoyo internacional, (pero) eso es un trabajo tal vez a largo plazo, pero lo más (in)mediato sería el acuerdo humanitario", expresó.

"Tristemente nuestros hijos siguen allá en la selva, por más cosas que se hayan hecho ellos siguen secuestrados, pero nosotros seguimos en ese juego politiquero entre el gobierno y las FARC", expresó Moncayo desde un micrófono a la par de Uribe.

"No hay que lanzar propuestas por lanzar propuestas, hay que sentarse a la mesa y dialogar. Si lanza propuestas, quien nos garantiza que la guerrilla va a aceptar propuestas, nadie nos garantiza nada", agregó Moncayo.

El padre del secuestrado también consideró una "farsa" la liberación unilateral de centenares de guerrilleros en mayo y que para el gobierno fue "un gesto humanitario".

"¿Por qué tenemos que esperar que nuestros hijos nos los entreguen como los diputados del Valle?", se preguntó Moncayo, en referencia a los 11 legisladores regionales que al parecer fueron ejecutados por las FARC en junio.

"El mismo discurso del presidente, el mismo discurso de las FARC, no va a nada", expresó Moncayo.

El encuentro pareció convertirse en un duelo entre Moncayo y el presidente, quien volvió a empuñar el micrófono para replicar.

El gobernante llegó a la hora pactada para encontrarse con Moncayo acompañado del vicepresidente Francisco Santos y varios ministros, en medio de un vasto operativo de seguridad que involucró 500 policías, pero tuvieron que esperar 45 minutos al profesor hasta que regresó de una misa.

El profesor recorrió más de 900 kilómetros a pie en un gesto de protesta ante su impotencia de hacer algo para liberar a su hijo Pablo Emilio, en cautiverio por casi una década y llegó en la víspera a Bogotá, en cuya plaza central dice que vivirá hasta que vea en libertad a su primogénito. Decenas de miles de colombianos se volcaron a darle la bienvenida.

El jueves, unos 4.000 se aglomeraron en la céntrica plaza y gritaron "abajo Uribe" y otras arengas antigubernamentales, ante lo que Moncayo abandonó el encuentro y pidió mesura.

"Que viva la libertad y viva la paz... cambiemos la mentalidad y no seamos retrógrados", manifestó.

Pero la hostilidad creció cuando Uribe pronunciaba su discurso.

"El que quiere refutar puede venir aquí", dijo Uribe retando a los que lo abucheaban para que subieran al podio. Una estudiante de ciencias políticas lo hizo y le preguntó: "¿Dónde están los logros? el país sigue siendo tan pobre como lo ha sido siempre, sigue muriendo de hambre".

"Entérense", fue la respuesta de Uribe antes de comenzar a defender su administración.

Ante gritos que lo tildaban de "paramilitar", el presidente expresó: "espero que cuando me digan paramilitar a mí no sea con el ánimo de que imperen las FARC en Colombia... ¿ustedes son manifestantes o saboteadores?"

La caminata de 46 días que condujo Moncayo desde su remoto poblado en los Andes suroccidentales, logró un multitudinario apoyo de su demanda de que se negocie la liberación de su hijo y cerca de medio centenar de rehenes más de las FARC, que la condicionan a un canje con guerrilleros presos.

Las FARC, fundadas en 1964 y que son la más poderosa guerrilla izquierdista de Colombia, exigen que tal negociación se realice en una zona al suroeste de 800 kilómetros cuadrados sin militares, una condición que Uribe rechaza porque en el pasado, una zona desmilitarizada destinada a negociaciones de paz, sirvió a los rebeldes para acopiar armas, ocultar secuestrados y realizar actividades ligadas al narcotráfico.

3 comentarios:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Hey amigo, ayer pudimos asistir al reality gubernamental que ha montado este país, con la complicidad de los monopolios mediáticos, un capítulo más de nuestro drama cotidiano...

Creo que Moncayo es un oxigeno en términos de construir nuevas formas de protesta y resistencia, y aunque existen muchas formas de presión él se mantiene tajante en su objetivo: el intercambio humanitario. No se sabe si alguien cederá, lo cierto es que tanto el gobierno como la guerrilla han deelado su verdadero rostro frente al país y el mundo, son tan inhumanos que el dolor se convierte en el principal referente de su agenda.

Bien por el profesor Moncayo y muy mal por las fuerzas oscuras que rigen los designios del país..¿qué tal que la mayoría nos volcaramos a construir opciones y a exigir soluciones? Bueno para lago sirven las utopías...

Un saludo

Azma dijo...

Yo recuerdo haber visto los titulares en la noche: en un canal decían "las rechiflas se convertían en aplausos", mientras que en el otro decían "... y así el presidente se retiró siendo chiflado". Gente pa´loca.

El Mazo dijo...

Gamboa: sí, l política es un rality que paga muy bien.

Azma: ´que mal, ahí están pintados los medios nacionales.