viernes, marzo 28, 2008

Killer Cat: periodismo patriótico

¡No pasarán!,

Hay días en que la rabia consume el espíritu y uno de pronto abandona la literatura e intenta revisar qué ha pasado en el mundo, y llega a esa caja estúpida que todos vemos y observa que la noticia principal del día (con la que se da la apertura de uno de los noticieros de más alto rating en Colombia) trata sobre un gato con rabia ( y no sólo abren con esa noticia sino que le dan cubrimiento especial de casi 10 minutos, ¡10 minutos!, eso es una eternidad en cubrimiento de televisión). Esto sucedió en el noticiero de Caracol. En el noticiero de RCN la cosa es peor, pero de ellos ya se sabe. Las únicas notas serias las vi en CM& y Noticias UNO (pero ya sabemos que son muy pocos los que miran estos noticieros).

Ayer, por poner un ejemplo más en ese Periodismo Patriótico del que Lobo ha hablado ya en varias entradas de su blog, dejé de leer a Nelly Sachs y Celan para ir a un Coloquio de Lectura que se hace en el marco de la celebración de Bogotá como Capitál Mundial del Libro. Fue muy interesante, pero otro día hablaré de él. Y esto es, en parte, porque me encontraba ansioso de poder llegar a ver los noticieros de televisión y saber cómo los medios colombianos habían manejando tan delicadas noticias como aquella que apareció en la primera plana del día de ayer en El Tiempo sobre la captura de 15 militares colombianos implicados en la masacre de Apartadó. No puede (debe) ser, decía yo, al leer cómo los paramilitares y miembros del ejercito le habían cortado la garganta a un niño de cinco años acusándolo de guerrillero, todo frente a sus padres que miraban horrorizados - No, la palabra es aterrorizados porque esto es terrorismo de Estado - aún con vida. Esto tiene que ser todo un escándalo, dije yo. Pero pronto me di cuenta que algo iba mal. En el transcurso del día esa noticia pasó de ser la titular del on-line de El Tiempo a ser la segunda, desplazada por las revelaciones del Defensor del Pueblo sobre el estado de salud de Ingrid Betancourt. Bueno, una noticia importante a nivel internacional dije yo.
Luego ésta noticia fue desplazada por la captura de un senador de Antioquia por paramilitarismo. Bueno, otra noticia importante. Pero lo raro es que ahí ya la noticia de los 15 militares implicados pasaba al lugar de las noticias siquiera destacadas en una de las secciones del online, pese a ser una de las noticias más comentadas. Luego aparece la vinculación de oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana en el transporte de personal y comida de una campaña política de un partido afín al uribismo, de una posterior miembro del Senado de la república hoy investigada (como tantos otros) por relaciones con el paramilitarismo. Pero esta noticia no ocupó un lugar importante, sólo el cuarto o quinto puesto en esa pirámide invertida de la información. Mi punto es que cualquiera de estas noticias era lo suficientemente grave como para ser considerada la noticia de apertura en un noticiero, la sola noticia de Ingrid llegó a la prensa internacional y a CNN, pero en Colombia hay al parecer una censura informativa o una completa estupidez y falta de criterio de los directores de noticias. Hoy la noticia de la vinculación a la investigación de los 15 militares sólo es una más en la sección de Justicia y tiene declaraciones oficiales, y nada se dice de la masacre en sí. Incluso foristas de El Tiempo defienden esa acción por considerar justa acción contra las guerrillas (me encanta saber que los niños de 4 o 5 años tienen la suficiente formación política para ser guerrillros desde chiquitos, pues siginifica que aprendieron a leer al año y comenzaron a leer El Capital de Marx a los tres, lo que habla muy bien de la educación rural).

Pensé que nada más se podía esperar de los rezagos del "Comité de Control de Información en Estado de Preguerra" que aplicó secretamente El Tiempo en los últimos días. Pero no esperaba lo mismo de los noticieros televisivos. La noticia más importante para ellos fue la de un gato con rabia que mordió a un niño (y cerré los ojos y vi la sangre de un niño de 5 años degollado con un machete cayendo a gotas en el barro húmedo y escuché un grito mudo de sus padres). 10 minutos al gato asesino y y menos de un minuto para verdaderos asesinos. Nada se dijo, no hubo investigacón periodística que revisara los videos del día posterior a la masacre, cuando el Presidente Uribe salió dudando de la misma. El periodismo patriótico también consiste en rodear al presidente (Mi opinión en esto es la misma de Jaime Garzón -asesinado también por el paramilitarismo-: Hay que rodear al presidente, pero para que no se escape).



Similar tratamiento ocurrió con la Revista Semana. De todas formas, a pesar del gobierno y del uribismo radical, una editorial del diario El Tiempo aborda el tema con la debida seriedad y sabe que de plano volveremos a escuchar de esta masacre por los tribunales internacionales. Sin embargo, esta editorial ya no tiene los más de 300 comentarios que generalemnte rodean a una editorial polémica, sólo 67 comentarios (imagino que la mayoría de la oposición) al momento de escribir esto.

Y además, a pesar del gobierno y el uribismo radical , las fotografías que tomó Abad Colorado el día siguiente a la masacre de Apartadó quedarán en la memoria de la infamia de esta guerra como ya quedó la imagen de Ingrid Betancourt en cautiverio o la de los soldados en los campos de concentración, o la del Palacio de Justicia (la toma de la guerrilla y las desapariciones y asesinatos extrajudiciales del ejército), o la bala en la frente de Reyes, o Pablo Escobar con el cartel de detenido en El Espectador. A todas esas imágenes, como dice Antígona Gómez, les digo No al olvido, porque no quiero.

A los uribistas radicales (no todos los uribistas son radicales, hay que aclararlo) les dejo aquí una imagen de lo que ellos consideran terror: un gato con rabia.


En otras partes de este país nacionalista se considera terror que personas que marcharon el 6 como Antígona sean objeto de amenazas de muerte de los paramilitares fascistas, o que en circulos de Universidades rueden por ahí estas indignaciones .

Perdón por este post pero creo que me mordió el gato de la rabia por ver qué noticias y qué muertos son los que importan en Colombia.

2 comentarios:

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Hola Mazo, creo que se nota que a mi la izquierda me gusta poco pero de ver millones de veces a los que yo esperaría que hicieran lo que deben hacer y no lo hacen me inclino poco a poco a conjeturar que el único que puede salvar a este país es un gobierno de izquierda (aunque no vea por ahora quien puede llegar a manejarlo).

casos como estos dan verdadera tristeza, más porque no conmueven al común de la gente como debería. Aquello de los muerto buenos y los malos.

El Mazo dijo...

Hola Mauricio, por eso el debe entre parentesis de lo escrito. Esa es la diferencia legal del asunto que nadie ha querido explicar bien en Colombia. Los organismos de Derechos Humanos y ONG internacinales no pueden exigirle nada más allá del DIH a las FARC porque de plano se sabe que son unos hp que no lo van a cumplir, esa es la consecuencia de su alzamiento en armas y por eso pueden ser juzgados por sus delitos en tribunales internacionales, y así lo asumen ellos. Pero al gobierno se le exige como algo básico el respeto por la vida porque el gobierno sí es legal y está comprometido a cumplir el DDHH ante los organismos internacionales y la constitución nacional: ese es su deber ser y por eso debe garantizar la vida incluso de los guerrileros, los paramilitares o los narcotráficantes detenidos. El que la guerrilla no lo cumpla es algo que se espera de los métodos terroristas, pero el que el Estado no lo cumpla es algo imperdonable, calificativo de terrorismo de Estado, y por esta razón estoy en total desacuerdo que se aplique la ley de justicia y paz a miembros de las fuerzas armadas o a los políticos detenidos.
Sobre lo de un gobierno de izquierda, bueno hay una idea que vengo pensando sobre los resultados de algunas mediciones de años atrás (antes de Uribe I y II) en que la mayoría de los colombianos prefería un gobierno democrático (90%) pero al ser indagados de nuevo la mayoría de un 80% prefería dos items: un gobierno autoritario y un líder fuerte. El resultado más de 10 años después es el fenómeno uribista. Sin embargo, esas mismas mediciones demuestran que los Colombianos ven con mejores ojos que este tipo de gobieros un gobierno de técnicos más al estilo de Mockus. Creo que si la izquierda llega a gobernar este país lo haría democráticamente sólo bajo este modelo y el paso por adquirir los conocimientos técnicos y la experiencia de gobernar en Bogotá llevará hacia ese camino una vez se superen las rencillas personales (porque en la izquierda tampoco está claro quién manejaría esto y ese es en este momento su principal problema porque eso define también las posiciones políticas claras del Polo en un escenario nacional e internacional).