miércoles, marzo 12, 2008

Todesfuge

Fotografía de Paul Celan

Anoche me levanté a las 2 a.m. y tenía a mi lado el libro "Doce anillos" del ucraniano Yuri Andrujovich (Acantilado, 2007), que trata sobre un fotógrafo extranjero en su propia tierra, haciendo viajes de Austria a Ucrania, pero me acerqué a mi libreta de apuntes en donde había copiado algunas cosas de Celan. Pensé en el poeta Paul Celan y en su muerte. Celan había estado leyendo una biografía de Hölderlin que dejo abierta sobre su mesa, con un pasaje subrayado: "A veces el genio se oscurece y se hunde en lo más amargo de su corazón".

Paul Celan salió a caminar un día de abril de 1970 por esa París que no lo vio nacer, por la Francia que no lo salvó cuando los rusos llegaron y se fueron, cuando los alemanes entraron. Celan había nacido 50 años atrás en lo que hoy podría llamarse Ucrania (región que ha tenido muchos nombres), en la ciudad de Czernowitz, capital en ese entonces de la provincia de Bucovina. Región que luego pasó a ser un anexo de Rumanía, un anexo de la U.R.S.S. en la que toda su población, con una fuerte presencia judía, terminaría luego siendo una ciudad más del protectorado alemán (el espejo del horror y el horror). La Czernowitz para los alemanes, Chernivtsy para los ucranianos, Cernauti para los rumanos y Tchernovtsy para los rusos.

Pensé en Celan escribiendo poemas. Uno de sus poemas, Fuga de muerte, relata en versos que sonarían como una fuga musical todo el horror de un campo de concentración. Pensé en Celan escribiendo poemas en los que cuenta la muerte de su madre, sabiendo que con cada verso que escribía llamaba de nuevo a los asesinos, los convocaba en su memoria y se repetía la escena, el corazón herido de plomo de su madre. Cada vez que escribía sobre ese tema volvían a asesinar en el poema a su madre. En un poema que Celan no quiso publicar en vida, escribía:

Madre, ellos callan.
Madre, ellos soportan
que la infamia me difame.
Madre, nadie
contradice a los asesinos.
Madre, ellos escriben poemas.

Luego imaginé a Celan caminando por la orilla del Sena. Bajando de su casa y acercándose al puente Mirabeau, que queda a poca distancia de la calle en la que vivía. Carlos Ortega, en el prólogo a sus "Obras completas" (Trotta, 1999), abre con un poema de Apollinaire sobre el puente Mirabeau:

Bajo el Pont Mirabeau discurre el Sena
Con mis amores
Por qué me lo recuerda
Primero era el placer después la pena

La noche va trayendo su momento
Van pasando los días yo me quedo

Ortega rastrea de inmediato un verso de Celan sobre el mismo puente Mirabeau sobre el Sena, que se encuentra en el poema "Y con el libro de Tarusa":

Del sillar
del puente, del que
él rebotó
hacia la vida, en vuelo
de heridas, - del puente Mirabeau.
Donde el Oka no fluye. Et quels
amours!

En la ciudad de Tarusa, atravesada por el río Oka, nació la poeta rusa Marina Tsvietáieva en 1892, y un verso de ella abre el poema de Celan. Tsvietáieva era admiradora y le escribía cartas a Maiakovsky, quien se suicidó en un lejano abril de 1930. Tsvietáieva se ahorcó en 1942. El primero de mayo de 1970 es encontrado el cuerpo de Celan ahogado en el Sena. El día de su entierro la ganadora del Nobel Nelly Sachs, su amiga (más que una amiga su hermana y también ella sobreviviente de esa transformación del nacionalismo en el fascismo Nazi), moría en Estocolmo. Un año después el crítico y amigo Peter Szondi, también sobreviviente judío en la Alemania nazi, se suicidaba.

Pensé entonces en ese capítulo oscuro de Primo Levi, en su muerte aún no aclarada entre el descanso y el suicidio. Pensé de nuevo en Celan en el año de 1942, viviendo bajo el comando alemán y en el trabajo que tuvo que realizar para sobrevivir: recoger todos los libros escritos en ruso que hubiera en la ciudad y luego quemarlos. Pensé entonces en uno de los personajes de Bohumil Hrabal en su libro “Una soledad demasiado ruidosa”, un hombre que vive de prensar y destruir libros en Praga. Pensé entonces en Bohumil Hrabal, balanceándose en un quinto piso y su muerte aún no aclarada que apunta hacia el suicidio.

Llevaba dos días sin dormir y luego dormí casi dos días. Estoy ayudando a escribir algo para un magazín del Corriere della sera en donde todo es bonito y bello en esta ciudad. El amanecer de esta mañana fueron para mí las 2 a.m. y no todo era bonito y bello. Al levantarme volví a escuchar los acostumbrados disparos que vienen desde el cerro y pensé en que sobre las mismas avenidas de esa ciudad chic que estoy describiendo pasó una marcha de las víctimas. Una marcha que fue tímida al principio, cargada de miedos y gente sin voz ante el nacionalismo rampante que no le interesa ver otras víctimas, que niegan su derecho a existir como tales. Una marcha tímida al principio que degeneró 6 horas después de su inicio en un conflicto en la Plaza de Bolívar. Amigos de otros países (Argentina, México, Paraguay, Chile, Francia y los nombro para que no piensen que puede haber sesgos en la apreciación) que asistieron a esta marcha (algunos a la anterior) y dieron su visión, su diferencia entre las dos marchas: en una, la que era exclusivamente Contra las Farc, se gritaba una sola consigna y había fuerte presencia de la voz y muchas manifestaciones distintas de esa voz con pocas pancartas y mucha camiseta blanca patrocinada por la empresa privada; la otra marcha, la de las víctimas, era más callada y llena de recursos simbólicos como las pancartas, las fotografías y el arte dramático, y las pocas consignas eran las de las agrupaciones de siempre.

Se ha dicho que la primera victima de un conflicto es la verdad, pero creo que la primera víctima en un conflicto es la palabra, ese verbo del que hablan los cristianos. Una de las víctimas de nuestro conflicto es la palabra de las víctimas del mismo. Hoy escuchamos a sus victimarios por doquier, hablan en medio de aplausos ante el congreso (sólo hay un sitio en internet que al parecer recuerda ese bochornoso acto: esfera pública), los sacerdotes bendicen a los asesinos, interrumpen la transmisión normal de televisión y hablan de manos cercenadas o sacan comunicados en periódicos distantes o en páginas web suizas, encierran en campos de concentración con cadenas o desaparecen inocentes en caballerizas, escriben comunicados y ellos escriben columnas de opinión (1 , 2 ...); son los asesinos, ellos escriben poemas. "Madre, nadie contradice a los asesinos. Madre, ellos escriben poemas".
Fotografía de Falena:

FUGA DE LA MUERTE

Negra leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el hierro del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía da mañana te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
tu pelo de ceniza Sulamit juega con las serpientes
Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán
grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos en la tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es un Maestro Alemán sus ojo es azul
él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

tus pelo de oro Margarete
tus pelo de ceniza Sulamit

Paul Celan
De "Amapola y memoria" 1952

La traducción es de José Luis Reina Palazón para la edición de Trotta

3 comentarios:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

POEMAS ENTERRADOS

(Sergio Mansilla)


Vinieron los peores días de represión,

cuando hasta el aire estaba embrujado

y no maduraban las siembras

ni había comercio en las ferias.

Entonces tuve que enterrar unos cuantos

poemas para el futuro.

Tal vez ya hayan germinado y crecido.

Tal vez todavía estén esperando las primeras

lluvias para levantar su índice al cielo.

En alguna parte del pasado

han de estar ahora,

en alguna quebrada vivirán ocultos

como monstruos de sueño.

Y estos Poemas son los que deambulan

por los montes, los verdaderos

prófugos de las verdaderas prisiones;

éstos que un día sembré bajo la tierra

para el futuro.

Arlovich dijo...

Estos "poemas enterrados para el futuro" me recuerdan los relatos que me contaban en Argentina entre mates amargos. Los relatos quienes -cientos, miles- tuvieron que enterrar sus libros para que las bestias en el poder no los quemaran.

Me parece que esa escena de los argentinos desenterrando viejos libros no dista mucho de la nuestra: desenterrando vidas desojadas por la barbarie.

Y que bienvenida la poesía en medio de tanta policía.

El Mazo dijo...

Gracias a los dos por estos entierros futuros